Si hay un dulce típico de la Navidad en Andalucía y Murcia, ese es el Alfajor, una mezcla de pasta de almendras, nueces y miel que hace la delicia de muchos en estas fechas cada año. Pero, ¿cuál es su origen?

Bien, el alfajor es de origen andalusí, proviene un dulce de la gastronimía árabe y su nombre deriva del término “al-hasú” que significa relleno. Ya en el siglo X se habla de este dulce en un libro de cocina árabe que fue bastante influyente en la gastronimía de Al-Ándalus. Este libro es “Kitab al tabij”. Además, Nebrija lo menciona en su famosísimo Diccionario latino-español de 1492 como alfaxor o alaxur. Y algo que nos llama mucho la atención es que el al-hasú o relleno servía de suplemento alimenticio a los españoles que partían hacia América, lo colonos. Éstos embarcaban una gran cantidad de este producto para que así no faltara alimento durante las largas travesías. Así, el dulce se expandió por toda Latinoamérica dando lugar al alfajor latinoamericano de la actualidad, tan popular en paises como Argentina.
La riqueza cultural de España deriva también en una gran riqueza gastronómica y por esto, el alfajor tiene diferentes variedades en cada territorio, hay diferentes versiones. Las españolas del alfajor andaluz sí mantienen como ingredientes principales la almendra y la miel, aunque se le añaden otros el cilantro, el clavo, avellanas, azúcar, canela, obleas…
En Medina Sidonia, Cádiz, el Consejo Regulador de la I.G.P. «Alfajor de Medina-Sidonia» es el órgano de certificación y promoción de este dulce elaborado a base de miel pura de abeja, almendras, avellanas, harina, pan rallado y especias: (cilantro, clavo, matalahuva, ajonjolí y canela). Este dulce se elabora desde hace más de 500 años en la localidad. Pero en Granada es también muy común encontrarlo en cualquier confitería, supermercado o panadería las semanas previas a la Navidad y durantes estas fechas.

Un lugar donde muchos granadinos acudimos a comprar los deliciosos alfajores es a los conventos de clausura. Os podréis preguntar, ¿cómo un dulce árabe es típico en un convento católico? Pues bien, sabemos que la gastronomía andaluza tiene mucha influencia árabe, en Granada los musulmanes estuvieron casi 800 años, lo que dio lugar a una mezcla de culturas muy rica y los cristianos también gustaban de este dulce, por lo tanto, aprenden a elaborarlo igualmente.
Los conventos debían alimentar a un gran número de personas a diario y, para ello, contaban con unagran variedad de recursos que permitía innovar en la cocina. En concreto, la huerta de los conventos y sus aljibes permitían generalmente a los monjes y monjas ser autosuficientes y organizar sus víveres en las cámaras de almacenamiento de alimentos o despensas.
Además, las cocinas conventuales eran espaciosas, y su importancia dentro del conjunto arquitectónico era muy relevante, ya que ahí se cocinaba el sustento diario de la comunidad religiosa. Así, las monjas y los frailes son conocidos, hoy en día, por su arte culinario. Y lo que es más importante, la clausura estricta de muchos conventos ha hecho que estas recetas medievales lleguen a nuestros días y aún podamos disfrutar de ellas. Así, vemos que los conventos de clausura han preservado y continuado con la rica gastronimía andalusí a lo largo de los siglos. Hoy en día muchos de estos conventos venden sus alfajores, junto a otros dulces típicos, a través de sus tornos y consiguen el dinero que necesitan para seguir existiendo y manteniendo el rico patrimonio cultural que poseen estos lugares.

